martes, 10 de enero de 2017

LIBRO


Una vez se hubo presentado la obra al público, —un grueso volumen de tapa dura y gran formato, cuyo título, “Libro”, impreso en doradas y barrocas letras en portada y lomo, era la única información que se facilitaba sobre él en la concurrida rueda de prensa— todas las cosas, repentinamente, desaparecieron.
Objetos y personas, hechos y circunstancias, todo un mundo específico, el nuestro, el que hasta ese entonces era conocido y aceptado por todos se volatilizó, en un abrir y cerrar de ojos.
Fue en el salón de actos de la Biblioteca Central. Algunas reseñas en los periódicos y revistas literarias habían hablado del asunto de aquella extraña presentación. También en conversaciones, en los cenáculos literarios, casi a modo de anécdota, se había dejado caer, sobre todo por parte de profesores universitarios y alumnos aventajados. No se le daba mayor importancia, si acaso por el hecho insólito de que el autor era un niño de doce años. Aquellas incrédulas alusiones hablaban de ello más o menos así: " Se presentará la nueva obra del joven escritor X, de la que poco se sabe, pero, por lo que ha escrito hasta ahora ¿estamos ante unos de los grandes escritores de los próximos años...?
El libro, cuya trama abarcaba objetos y personas, hechos y circunstancias, todo un mundo específico, el que había sido nuestro fue un éxito, sin paliativos, en aquel mundo paralelo del que aquel joven escritor acababa de empezar a formar parte.